viernes, 3 de junio de 2011

Periartritis Escapulohumeral o Periartritis Humeroescapular

Bajo la denominación establecida por Duplay en 1872 “periartritis escapulohumeral” se reúnen un grupo de procesos patológicos localizados en la envoltura osteofibrosa  periarticular del hombro y que clínicamente se caracterizan por dolor y la disminución de dicha articulación. A través del detallado conocimiento anatómico y fisiológico se puede entender los mecanismos fisiopatológicos.
Rx dislocación posterior de húmero

Dada la gran amplitud de movimiento de la articulación del hombro el estado de los tejidos periarticulares es de máxima importancia desde el punto de vista mecanicofuncional, intervienen en ello la articulación del cinturón escapular (articulación  escapulohumeral, acromioclavicular y esternoclavicular), envoltura osteofribrosa periarticular y las uniones musculares entre la caja torácica y el omóplato.


En el síndrome reumático del hombro encontramos como base que figuran las alteraciones anatomopatológicas, de tipo involutivo-degenerativo del manguito musculotendinoso, de las bolas sub-acromial o sub-deltoidea y tejidos periarticulares en los cuales las alteraciones inflamatorias reactivo-reparadoras ocupan un segundo lugar.

Por una razón anatómica mecanicofuncional vamos a encontrar alteraciones necrobióticas involutivo-degenerativas dentro de la vaina de los rotadores cortos, al nivel del tendón del supraspinoso.

Ya en una fase crónica se observaremos adherencias fibrosas o retracciones, entre las paredes contiguas de las bolsas sinoviales y entre las bolsas y tejidos circundantes, provocando con ello la disminución paulatina de la capacidad de deslizamiento fisiológico de las capas tisulares entre ellas, provocando así una rigidez más o menos acentuada de la articulación del hombro.

Ahora bien, hay que evaluar la osteoporosis de la cabeza humeral, ocasionalmente asociada a lesiones artrósicas y alteraciones óseas secundarias del tipo osteófitos y la degeneración quística subcortical (trocánter, acromion)

Recordemos que los procesos involutivos están estrechamente ligados al envejecimiento general del tejido cartilaginoso, es decir que difícilmente encontraremos a un individuo de edad media que no presente lesiones de desgaste a nivel de las envolturas fibrosas periarticulares.
Según Idelberger el “hombro doloroso” ( periatritis o periartrosis escapulohumeral) es en ¾ de los casos unilateral y solo en ¼ bilateral, en individuos de edad media y avanzada que afecta a ambos sexos con igual frecuencia y a los diferentes tipos constitucionales.

De aquí, teniendo en cuenta que casi no existen individuos de eda media que no presenten lesiones de desgaste a nivel de las envolturas osteofibrosas periarticulares del hombro, siendo este el resultado de un desequilibrio entre: los requerimientos funcionales, la capacidad fisiológica y la vitalidad tisular, es de esperar estos procesos como de carácter involutivo, ligados directa y estrechamente al envejecimiento de los tejidos y procesos degenerativos del tejido cartilaginoso. 

Qué mecanismos fisiopatológico s pueden anteceden a la enfermedad clínica?


1.    Descompensación funcional (una actitud defectuosa en la constitución del cinturón escapular)
2.    Lesiones por inmovilización ya sea por reposo o post-traumatismo
3.    Desgarro de partes tendinosas por traumatismo mecánicos intensos o microtrauma repetido o espontaneo
4.    Penetración del tejido tendinoso necrótico y calcificado en la bolsa sinovial vecina
5.    Reacción del tejido necrótico que contacta con el foco de necrosis
6.    Modificadores del PH
7.    Trastornos neurotróficos a consecuencia de procesos patológicos localizados en otras partes del cuerpo

El síndrome de hombro doloroso de divide en dos:

1.- “Hombro doloroso” simple (periartritis escapulohumeral simple)

Con reducción más o menos intensa de la movilidad del hombro, por inhibición voluntaria (dolor), y por otra causa de un mecanismo reflejo involuntario, pudiendo llegar a la rigidez, mientras que la movilidad asistida no revela perturbación

Desde el cuadro clínico es muy variable al igual el curso de la enfermedad yendo desde cuadros hiperagudos a crónicos, el lugar central del cuadro sintomatológico es ocupado por el dolor más o menos intenso en la región del hombro, a la palpación, principalmente en la inserción del manguito musculotendinoso en la cabeza humeral, de manera especial en la inserción del musculo supraspinoso en el polo superior de la tuberosidad mayor, en el surco intertubercular, en la porción larga del bíceps, en la región deltoidea, a nivel de la bolsa subacromial o subdeltoidea, y en la inserción del deltoides en el húmero.

Con frecuencia los dolores se irradian al plexo braquial, y a los grandes troncos nerviosos y se acompañan de una contractura muscular en rotadores cortos, omóplato, la nuca del mismo lado, especialmente escaleno y trapecio, lo cual eleva el cinturón escapular del lado correspondiente. Además de que el movimiento nocturno exacerba el dolor por atrofia refleja en deltoides, supraspinoso, infraspinoso, trapecio e incluso la musculatura del brazo.

2.- Anquilosis fibrosa del hombro (“hombro congelado”)

Con reducción mas o menos acentuada de la movilidad del hombro, a consecuencia de alteraciones anatómicas de las envolturas de la articulación (anquilosis fibrosa), que a diferencia del bloqueo motor de origen reflejo del síndrome del hombro simple, no desaparece ni siquiera durante narcosis, a menos que se emplee una acción violenta ( rotura de adherencias y de formaciones cicatriciales)

Además de las alteraciones anteriores viene acompañada de adherencias mas o menos extensas entre capas tisulares, formando callosidades en el tejido conjuntivo laxo situado entre ellas; alteraciones de la bolsa subacromial-subdeltoidea ( penetración de calcificaciones=inflamación=lesiones de la pared=atrofia cicatricial); adherencias de los pliegues axilares de la cápsula articular: Capsulitis

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